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viernes, 24 de enero de 2014

JM (Jim, 7)

Empieza a darle palmadas a John una vez que Seb ha terminado de atarlo en la silla.

—Eh, ¡eh! Despierta. Es hora de seguir nuestra partida.

John no reacciona, solamente deja caer la cabeza de un lado a otro, aturdido, pero sin abrir los ojos. Jim se echa a un lado y extiende los brazos.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Go out (Jim, 6)

El fuego en la chimenea chisporroteaba entre los leños que ardían y se consumían, ennegreciéndose y haciéndose cenizas muy, muy lentamente. Jim y Elisabeth estaban sentados enfrente uno del otro y separados por un revoltijo de papeles a lo largo de la mesa.

—Ahora mismo está fuera de nuestro alcance —prosigue Jim—, pero Foster volverá pronto al país, y será entonces cuando sea tooodo tuyo. ¿Lo has entendido?

martes, 11 de junio de 2013

Remembering (Jim, 5)

Un abrumador y abrasador calor recorría todo el cuerpo de Jim. Era como si sus pesadillas lo estuvieran quemando vivo. El sudor frío de la frente corría lentamente hasta derramarse a los lados. Una expresión suplicante se esbozaba en su rostro. Las pesadillas lo rodeaban, pero tenía la sensación de que no eran pesadillas creadas por su subconsciente, sino recuerdos olvidados que ahora sin explicación alguna su mente veía oportuno recuperar. En ellas no ocurrían cosas malas que le hicieran tener miedo, pero le daba pavor estar atrapado en su propio cuerpo y representando escenas de las que él no tenía constancia haber vivido, escenas en las que parecía un maniquí cogido con hilos y movido por otra persona totalmente opuesta a él, y que decía cosas que él nunca diría.

No para de revolverse en la cama, de rodar en ella de un lado a otro, de gemir de angustia en la oscuridad... Precisamente esa noche no estaba Seb; había un trabajo fuera de Londres y se había ido hacía un par de días, días en los que Jim, efectivamente sin el francotirador no pudo dormir y necesitó las pastillas, pero esa noche era diferente. Era como si su cabeza quisiera que durmiera y se sumiera en esas visiones, y Jim no era capaz de despertarse. Su mente quería hacerle llegar a cierto punto hasta que decidiera quitar el pestillo a la puerta de salida.

viernes, 10 de mayo de 2013

The game is on, dearie (Jim, 4)

—Estoy impresionado, sí —anda despacio, saliendo de la gruta y aplaudiendo lentamente—, pero impresionado por tu tardanza. Con los años te has convertido en una tortuga lenta y aburrida —utiliza un tono burlón—. ¿Cuánto ha sido? ¿Dos semanas? ¿Tres? Detective asesor tonto.

—Qué emoción que lo hayas estado contando —contesta Sherlock con media sonrisa falsa en su rostro.

El reencuentro entre Sherlock Holmes y Jim Moriarty, después de ya 4 años. Jim tenía ganas de jugar después de tanto tiempo, así que un pequeño trabalenguas como precalentamiento no estaría mal.

viernes, 12 de abril de 2013

Turn off the light (Jim, 3)

No era muy tarde. No serían ni las doce de la noche, pero de nuevo y una noche más, Jim era incapaz de dormir. Esta vez no por las migrañas, sino porque desde siempre conciliar plácidamente el sueño era algo que nunca había conseguido dominar. Había pasado una semana desde el incidente con las drogas. ‘’Ni si quiera sé por qué tengo un bote de esos en el lavabo…’’. No recordaba mucho de lo que pasó después de desmoronarse en el suelo, pero la cara de Sebastian cogiéndole la suya y mirándole fijamente antes de que cerrara los ojos no la había olvidado. Su mirada reflejaba preocupación… incluso miedo.

Más aterrado estuvo Jim, aunque es algo que no reconocería. El sentirse completamente inútil, que su cuerpo no pudiera reaccionar, es algo que le hacía sentirse vulnerable, y odiaba ese sentimiento. Otra cosa que no exteriorizaría sería lo agradecido que estaba a Seb de que lo ayudase. No quiso estar solo esa noche, y necesitaba algo a lo que aferrarse en ese momento de cansancio y debilidad.

sábado, 30 de marzo de 2013

Fucking migraine (Jim, 2)

Un dolor incesante recorría todo su cráneo, una pulsación en el lado izquierdo de la cabeza insistente y condenadamente molesta. Ya habían pasado varias horas desde que había sentido cómo empezaba a pasarle un hormigueo constante por la lengua y la mejilla y era incapaz de ver de manera nítida. Encendía y apagaba la luz de la mesita cada dos por tres por puro aburrimiento, notando el cambio brusco de luz y de visión.

—Jodida migraña —dice Jim en voz alta, tumbado en la cama.

miércoles, 6 de marzo de 2013

She's come back (Jim, 1)

Guía a Elisabeth por la casa, cogiéndole las maletas para que ella pudiese quitarse la gabardina. La calefacción estaba puesta, y se asaría si no se despojaba de la prenda de abrigo.

— ¿Qué tal ha ido la gira? ¿Sigues compaginando bien el entrenamiento con el ballet?

—Sí. Sé que no entiendes por qué sigo con esto, pero no me cansaré de repetirte que lo hago por mamá. Quiero seguir sus pasos cueste lo que cueste.