Los ficheros no contenían ningún
dato revelador. Lo único que tenía era el papel de la adopción. Sherlock se
apoya en la pared, agotado y con las esperanzas de que esta la succionara por
algún encantamiento y no le dejara ir al laboratorio del Barts. Tenía un 50% de
información y otro 50% hipotético. Si se hacía un análisis de sangre tenía la
certeza de que sus presentimientos eran ciertos, pero no quería que se hicieran
realidad. Algo dentro de él rechazaba la idea. Podría ser, pero necesitaba que
la chica le contase cómo. Todo eran acertijos y dudas en la mente de Sherlock,
y no quería darles solución, pero iba a hacerlo. Si el ADN coincidía necesitaba
que Elisabeth le contase cómo y por qué.
— ¿A dónde vas? —Lestrade le
grita al verlo ir a paso rápido por el pasillo y poniéndose el abrigo con rapidez—.
Tienes que seguir el interrogatorio en las celdas.